Buscar este blog

miércoles, 1 de julio de 2020

Los asombrosos y monumentales monolitos zoomorfos mayas de Quiriguá

Portada - Zoomorfo P de Quiriguá. Fuente: Daniel Mennerich/CC BY NC ND 2.0

Elaborados diseños adornan unos monolitos únicos en un antiguo asentamiento maya de Guatemala. En él hay inmensas estelas que ensalzan a antiguos monarcas y grandes piedras talladas con majestuosas bestias y curiosas criaturas. Las estelas ayudan a conocer la historia de Quiriguá, mientras que los zoomorfos apuntan a olvidadas creencias místicas de los mayas.
Quiriguá es un antiguo asentamiento maya situado en el departamento guatemalteco de Izabal. Este lugar es famoso por sus monumentos de piedra mayas, que se pueden dividir en dos grandes grupos – estelas y zoomorfos.
Se cree que estos monolitos habrían sido tallados por los habitantes de Quiriguá entre los siglos V d. C. y IX d. C., aunque podría añadirse que la mayoría de ellos fueron creados entre el 746 d. C. y el 805 d. C. Estos grandes monumentos también están cubiertos de jeroglíficos, y cuando éstos fueron descifrados en la década de 1970, los monolitos de Quiriguá aportaron mucha información sobre la historia y la religión de los mayas.
Quiriguá, Guatemala: Zoomorfo B, fotografía de Alfred P. Maudslay, 1902. (Dominio público)
Quiriguá, Guatemala: Zoomorfo B, fotografía de Alfred P. Maudslay, 1902. (Dominio público)

Quiriguá consigue la independencia

No está claro cuándo fue fundada Quiriguá, aunque su historia estuvo estrechamente vinculada a la cercana ciudad de Copán. Como puerto comercial de Copán, los soberanos de Quiriguá controlaban el comercio a lo largo del río Motagua. Los impuestos recaudados en Quiriguá se enviaban a Copán, que a su vez estaba sometida a Tikal.
En el 738 d. C., sin embargo, un rey de Quiriguá cuyo nombre era K’ak’ Tiliw Chan Yopaat (también llamado ‘Cielo Cauac’ en algunas fuentes) se rebeló contra su señor, el monarca de Copán. La rebelión tuvo éxito, y el rey de Copán Uaxaclajuun Ub’aah K’awiil (conocido también como ‘18 Conejo’), fue capturado y decapitado. Así, el pueblo de Quiriguá consiguió su independencia.
Estela D, cara norte desde Quiriguá, en la que aparece representado el rey K’ak’ Tiliw Chan Yopaat. (Stuardo Herrera/CC BY 2.0)
Estela D, cara norte desde Quiriguá, en la que aparece representado el rey K’ak’ Tiliw Chan Yopaat. (Stuardo Herrera/CC BY 2.0)
Fue durante este período cuando se erigieron la mayoría de los monumentos de piedra en Quiriguá, quizás como demostración de la fuerza y la prosperidad de la ciudad. Estos monolitos fueron tallados en piedra arenisca por canteros mayas que no tenían acceso a herramientas metálicas, lo que constituye una hazaña increíble. Más aún cuando se contemplan los intrincados diseños de los que están cubiertos estos monumentos.
Un grupo de estos monumentos es conocido como estelas. Una de estas estelas (conocida como Estela E) es considerada el monolito de mayor tamaño erigido en el Nuevo Mundo. Estas estelas contienen una gran cantidad de información, no sólo por los jeroglíficos mayas tallados sobre la superficie de estos monolitos, sino también por la iconografía de las figuras representadas en ellos.
Estela E, monolito en el que aparece representado el rey K’ak’ Tiliw Chan Yopaat empuñando un cetro del Dios K. (Daniel Mennerich/CC BY NC ND 2.0)
Estela E, monolito en el que aparece representado el rey K’ak’ Tiliw Chan Yopaat empuñando un cetro del Dios K. (Daniel Mennerich/CC BY NC ND 2.0)

Los zoomorfos de Quiriguá

Otro grupo interesante de monumentos de piedra en Quiriguá es el de los zoomorfos. En términos generales, se trata de figuras animalísticas talladas sobre bloques de piedra arenisca. Una amplia gama de zoomorfos fueron creados por los artesanos mayas de Quiriguá, muchos de los cuales han sobrevivido durante siglos y pueden aún contemplarse en el antiguo asentamiento. Por ejemplo, el Zoomorfo N representa un caparazón de tortuga con una cabeza esquelética en cada uno de sus extremos. Una de estas cabezas representaría a una deidad del Inframundo maya.
Otro de estos zoomorfos, conocido como Zoomorfo G, muestra rasgos propios de un cocodrilo en su lado izquierdo. Su hocico frontal, sin embargo, se ha observado que sería el de un jaguar. Por otra parte, visto desde cierto ángulo este zoomorfo parece tener los rasgos de un sapo. Por lo tanto, no está claro si este zoomorfo tenía la intención de representar un cocodrilo, un jaguar, un sapo o las tres criaturas a un tiempo. Sabemos, sin embargo, que este zoomorfo fue dedicado a K’ak’ Tiliw Chan Yopaat por su sucesor Cielo Xul poco después de la muerte del primero.

Esta gran roca de 4 metros de largo y 2 metros de alto fue esculpida en toda su superficie para representar un grotesco monstruo de dos cabezas. Simboliza un concepto cosmológico maya encarnado por un monstruo bicéfalo reptiliano (crocodílido) (Dennis Jarvis/CC BY SA 2.0)
Esta gran roca de 4 metros de largo y 2 metros de alto fue esculpida en toda su superficie para representar un grotesco monstruo de dos cabezas. Simboliza un concepto cosmológico maya encarnado por un monstruo bicéfalo reptiliano (crocodílido) (Dennis Jarvis/CC BY SA 2.0)
El zoomorfo más enigmático e importante, sin embargo, es el conocido como Zoomorfo P, que es también el mayor zoomorfo de todo el asentamiento. En un lado de este zoomorfo se aprecia la figura del rey Cielo Xul. Cielo Xul aparece representado yaciendo entre las fauces de una tortuga mítica. Una posible interpretación de esta escena es que pretende ser una representación simbólica de la creación del hombre.
En el lado opuesto del Zoomorfo P está el Monstruo Cósmico, conocido también como Itzamná. Según una de las estelas, Itzamná unió las tres piedras de la creación para crear el trono sagrado destinado al rey de la nueva humanidad. Por lo tanto, considerando simultáneamente estas dos imágenes, podría especularse que el Zoomorfo P fue creado para destacar el vínculo entre la realeza y la creación.
El Zoomorfo P de Quiriguá. (Daniel Mennerich/CC BY NC ND 2.0)
El Zoomorfo P de Quiriguá. (Daniel Mennerich/CC BY NC ND 2.0)
A principios del siglo IX d. C., Quiriguá comenzó a experimentar un declive. Los últimos textos jeroglíficos del asentamiento datan del 810 d. C., después de que este tipo de construcciones monumentales se volvieran menos frecuentes; finalmente, su construcción se detuvo por completo. La ciudad fue finalmente abandonada, dejando atrás sus monolitos a la espera de ser redescubiertos siglos más tarde. Quiriguá fue designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981.









Autor: Wu Mingren

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.