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martes, 29 de octubre de 2013
Gigantes sobre la Tierra
¿Han existido alguna vez los gigantes? El hallazgo de enormes esqueletos, restos petrificados y huesos humanos parece confirmar que en épocas remotas algunas zonas de la Tierra estuvieron habitadas por esta raza. En tiempos más recientes la ciencia ha encontrado una explicación al “gigantismo”, una alteración que ha dado lugar a historias tan curiosas como sobrecogedoras, algunas de las cuales recogemos en este reportaje.
por Manuel Moros Peña
Muchas culturas cuentan en sus tradiciones y leyendas que hubo un tiempo en el que los gigantes caminaron sobre la Tierra. Se habla de ellos tanto en la Biblia como en el Mahabharata, igual en los textos sagrados tailandeses o de Ceilán que en la mitología griega, lo mismo en las tradiciones aztecas y egipcias que en las irlandesas o vascas. El legado de esta raza quedó supuestamente reflejado en los megalitos, en los colosales túmulos del nordeste de Estados Unidos y en construcciones ciclópeas como las ruinas de Baalbeck (Líbano) y las de Tiahuanaco (Bolivia).
Si en el trasfondo de toda leyenda subyace siempre un hecho real, los defensores de la existencia de esta gigantesca raza la consideran avalada por el hallazgo de numerosos restos humanos de un tamaño descomunal en todos los rincones del planeta.
En Cumberland (Reino Unido), en algún momento de la Edad Media se descubrieron los restos de un gigante de 4,5 metros, cubierto por una armadura. En 1895, durante unas excavaciones realizadas en el condado de Antrim (Irlanda), un tal Dyer halló un gigante fosilizado de 3,70 metros de altura. Se exhibió en Dublín y más tarde en Liverpool y Manchester. Después de una disputa legal entre Dyer y su socio, un hombre llamado Kershaw, nada más se supo del coloso pétreo. Asimismo, en una gruta de Atyueca, cerca de Mangliss (en la antigua Unión Soviética) se encontraron esqueletos humanos de entre 2,80 y 3 metros.
El valle de los colosos
Este tipo de hallazgos son particularmente numerosos en el valle del río Ohio (EE.UU.). Cuando a mediados del siglo XVIII los primeros colonos blancos se adentraron más allá de los montes Apalaches encontraron en la zona cientos de montículos artificiales, algunos de un tamaño descomunal. Los primitivos habitantes de la zona, los indios delaware, decían que eran anteriores a la llegada del piel roja. Cuando se excavaron estos montículos salieron a la luz unos asombrosos restos humanos.
En 1829, cerca de Chesterville (Canadá) se halló el esqueleto de un gigante tan grande que un hombre podía introducir su cabeza dentro del cráneo con facilidad. En diciembre de 1870, bajo un enorme montículo de Brush Creek (Georgia) se descubrieron huesos de hombres y mujeres de hasta 2,75 metros de altura, junto con una gran piedra grabada con extraños caracteres. En 1872, en Séneca (Carolina), se encontraron tres esqueletos de 2,5 metros de altura. En 1883, cerca de Mandan (Dakota del Norte), se descubrió un enorme cementerio que contenía los restos de numerosos gigantes. En 1888, en Toledo (Ohio), se desenterraron los restos de otros 20 gigantes.
Curiosamente, los indios delaware contaban que, al emigrar desde el Oeste en el año 1000 a.C., sus antepasados, los lenapees, se habían encontrado en la orilla este del Mississippi con una raza de gigantes que vivían en grandes ciudades fortificadas. Los llamaron allegahenys (de donde, tal vez, los montes tomaron su nombre). Loslenapees los combatieron y, al ser más numerosos, consiguieron expulsarlos. Los supervivientes huyeron hacia Minnesota. Los sioux también cuentan que cuando vivían en este estado apareció una raza de gigantes que consiguieron exterminar.
Por todo Estados Unidos…
Se han encontrado restos de gigantes por todo Estados Unidos. En 1833 un grupo de soldados sacó a la luz en Rancho Lompock (Nevada) los restos de un hombre de 3,5 metros de altura, rodeados de armas descomunales. En junio de 1877 unos prospectores descubrieron cerca de Eureka (Nevada) los huesos de una pierna y un pie gigantescos, correspondientes a un ser humano de 3,65 metros. En 1891, en Crittenden (Arizona), una brigada de obreros encontró un sarcófago que contenía a un ser humano de más de 3 metros de estatura. También a finales del siglo XIX, en Isla Catalina (California), se hallaron los restos de unos gigantescos pelirrojos. En Montana, en 1903, el profesor S. Farr desenterró un esqueleto humano de 2,75 metros de altura.
En 1911 unos buscadores de guano encontraron en una caverna de Lovelock (Nevada) un grupo de gigantes pelirrojos momificados. Los indios paiute hablaban de una antigua raza de gigantes caníbales que llamaban Si-Te-Cah,a los cuales habían combatido y expulsado al monte Shasta, cerca del cual se encuentra dicha caverna. Restos similares se hallaron en el lago Humboldt. En 1923 se desenterraron en el Gran Cañón (Arizona) los restos petrificados de dos gigantes de 4,5 y 5,5 metros de altura.
El zoólogo Ivan T. Sanderson contaba que un ingeniero le había enviado una carta relatándole que durante la II Guerra Mundial, mientras su compañía levantaba el terreno para construir un aeropuerto en la isla de Shemya (Alaska), había encontrado un enorme cráneo de 60 centímetros desde la base al vértex, lo que correspondería a una talla de 3,6 metros. Los hallazgos son innumerables…
…en Centroamérica y Sudamérica…
También hay huellas de estos gigantes en Centroamérica y Sudamérica. Una antigua memoria de Bernal Díaz del Castillo cuenta que durante la conquista de MéxicoHernán Cortés envió al rey de España un fémur del tamaño de un hombre. Los aztecas explicaron a los conquistadores que en tiempos remotos había vivido allí una raza de gigantes malvados, que habían combatido y exterminado.
En Ecuador los españoles también oyeron historias acerca de otra raza de colosos que en tiempos remotos había aterrorizado a los habitantes de Guayaquil. En 1543,Juan de Olmos, el gobernador de Puerto Viejo, ordenó excavar en la zona y se encontraron “unos huesos tan grandes que, si no hubieran aparecido también los cráneos, resultaría imposible creer que pertenecieran a seres humanos”.
En el Museo del Oro de Lima (Perú) se conserva un gigantesco cráneo deformado yGlenn Kimball cuenta que en un museo privado pudo ver momias de hasta 3 metros de altura, algunas de ellas pelirrojas.
Tal vez Magallanes tropezó con los últimos individuos de esta raza. En junio de 1520, cuando su flota ancló en Puerto San Julián, en Argentina, el explorador se topó con unos gigantes de 2,3 metros que llamó patagonios porque llevaban mocasines de cuero, con los que sus pies parecían “patas”. En 1962, cerca de Punta Arenas (Patagonia chilena) Hueichatureo Chicuy halló al excavar un montículo una enorme tibia humana. Su propietario debió de tener una estatura aproximada de 3 metros.
…y en el resto del mundo
Los hallazgos se suceden por todo el planeta. En Chenini (Túnez) se descubrió un cementerio de gigantes de 3 metros. Enormes picos con un peso aproximado de 4 kilos han sido desenterrados en Safita (Siria), así como en Aint Fritisa (Marruecos). En Gargayán (Filipinas) salieron a la luz en 1956 huesos correspondientes a un hombre de 3,5 metros.
Durante la construcción de una carretera en Homs (Turquía), a finales de los años 50, se encontraron fémures pertenecientes a gigantes de hasta 4,8 metros de altura.
Kurgan, los gigantes rusos
Muchos de estos restos fueron enviados a museos (incluido el prestigiosoSmithsonian), pero no se ha mostrado mucho interés en su estudio, ya que plantean demasiados interrogantes. Buscar una ubicación en el tiempo y una explicación satisfactoria a la presencia de estos colosos es una tarea compleja.
Según algunas hipótesis, corresponden a los kurgan (los primitivos arios), una raza de gigantes que vivió en las estepas rusas entre los años 5000 y 2000 a.C. y cuyo carácter belicoso les llevó a extenderse por todo el planeta: hasta el sur de Canaán e incluso hasta remotas regiones, como América y Australia.
De ser cierta esta teoría, implicaría reescribir toda la historia de la humanidad, particularmente la de América, ya que los españoles no habrían sido los primeros europeos en poner pie en sus costas. Pero los únicos restos aceptados como verdaderos por la comunidad científica “oficial” parecen ser los de China, Java y Australia.
Un “puzzle” de piezas dentales
En la década de 1930 el paleontólogo Ralph von Koenigswald descubrió tres enormes muelas humanas en China. Estimó que sus propietarios (que vivieron medio millón de años atrás, según sus cálculos) habían medido al menos 4 metros. Les llamó Gigantopithecus (Gran Mono). En 1941 desenterró en Java el fragmento de una mandíbula que conservaba tres dientes, un poco más pequeños, pero aun así enormes. Llamó a su hallazgo Meganthropus u Hombre Gigante de Java. Para sorpresa de todos, junto a los restos aparecieron herramientas como hachas, cachiporras, azadas y cuchillos (algunas pesaban hasta 18 kilos), lo que descartaba que se tratara de los restos de un gran mono. En Bathurst (Australia) se halló, también junto a unas herramientas, un gigantesco molar que, según los expertos, podría haber correspondido a un ser humano de 7,5 metros de altura y 500 kilos de peso.
Tal vez en tiempos remotos existió realmente una raza de belicosos gigantes que acabaron extinguiéndose en innumerables guerras y cuyo recuerdo ha pervivido en forma de leyendas. Algunos creen que los últimos de esta raza, expulsados a regiones remotas por hombres más pequeños pero más numerosos, involucionaron hacia un estado animal.
Los aborígenes australianos habitantes de la zona donde se descubrieron restos delMeganthropus cuentan que, en tiempos remotos, un hombre-bestia de tres metros de altura y totalmente cubierto de pelo, armado con un hacha de piedra, mataba y devoraba a cuantos se cruzaban en su camino. Estos seres reciben el nombre dealmasty en Rusia, dzönglai edmai en India, metoh-kangmi y yeti en el Himalaya,bigfoot en Estados Unidos y sasquatch en Canadá. Quizá son los últimos descendientes de una raza de gigantes que una vez dominó el mundo…
Una explicación médica
Desde el punto de vista médico, el gigantismo se caracteriza por una talla y unas proporciones corporales excesivas. Aunque no existe un límite claro entre una persona normal de talla elevada y un gigante, una altura que supere los 2,25 metros se considera gigantismo y, a no ser que se demuestre lo contrario, la causa será invariablemente un exceso de secreción de la hormona del crecimiento (GH), que se genera en la glándula hipófisis.
La GH debe su nombre a sus efectos, ya que favorece el crecimiento corporal, actuando sobre el cartílago de crecimiento (la zona por donde crecen los huesos largos). Cuando existe un exceso de GH en la infancia se produce el gigantismo. Si ocurre en la edad adulta, una vez cerrado el cartílago de crecimiento, como la persona no puede seguir creciendo linealmente, sufre un alargamiento desproporcionado de manos y pies y una tosquedad de rasgos faciales: es lo que se denomina acromegalia. Es frecuente observar solapamientos: el 10% de los pacientes acromegálicos tiene talla alta y la mayoría de los gigantes poseen rasgos de acromegalia.
El 99% de los casos de secreción excesiva de GH es el resultado de un adenoma hipofisario, un tumor benigno en la glándula que produce la hormona. En los adenomas limitados a la hipófisis, el tratamiento más común es la cirugía transesfenoidal con extirpación del tumor.
http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2008/08/15/gigantes-colosos-la-tierra
lunes, 28 de octubre de 2013
Leyendas de mayas: los Aluxes
En la región selvática de Chiapas se asentó, a orillas del lago Miramar, una comunidad maya, quienes instalaron un centro ceremonial en una isla llamada Lacan-Tun (piedra grande o peñón). Los españoles llamaron a esta comunidad "los de Lacantún". Con el tiempo el vocablo fue derivando en Lacandón hasta llegar al de lacandones.
La riqueza cultural de los mayas luce esplendorosa, oculta en la espesura de la selva, donde construyeron diversas ciudades y se originaron bellas leyendas que han compartido tiempo y espacio.
La creación del mundo
Los lacandones -antes y ahora- comparten la selva con extraordinarios seres, hombrecitos juguetones, traviesos y escurridizos: los aluxes. Su historia es ésta.
Cuenta la leyenda que en tiempos remotos estaban los dioses creando a las criaturas que poblarían el mundo. Afanosos y dedicados, era mucho el trabajo por realizar, así que dejaron a medio hacer unos muñequitos muy pequeños, que les estaban costando mucho esfuerzo terminar, hasta les habían puesto los pies volteados. Eran los aluxes.
Tan difícil estaba siendo para los dioses crear estos muñequitos que decidieron ocuparse en los colores de las plumas del quetzal, las manchas del jaguar, el rugido de los monos, entre otras tareas de su creación.
Escape del cielo
Así, incompletos estos seres, los dioses les advirtieron a los aluxes que no debían escapar del cielo, que si llegaban al mundo y les daba la luz del sol, se convertirían en piedra para siempre. Sin embargo estas extrañas criaturas no obedecieron y de noche se escaparon a conocer el mundo, a escondidas de sus creadores. Estaban seguros de regresar antes de que se asomaran las primeras luces del alba, para evitar que los rayos del sol los tocaran. Pero era tanta su algarabía de conocer el mundo y trepar las lianas de la selva, recostándose en las hojas de los platanares, escondiéndose entre la maleza o sumergiéndose en las cristalinas aguas de las lagunas, que no se percataron que amanecía, no pudieron regresar al cielo y quedaron atrapados en el mundo.
Escondidos en la selva, querían regresar al cielo
Antes de que el sol los convirtiera en piedra, corrieron a esconderse dentro del tronco de una ceiba, protegiéndose de la luz. Así, todos los días permanecían ocultos y por la noche salían de su escondite para construir a la luz de la luna pirámides, pues tenían el propósito de acercarse al cielo para ser escuchados por los dioses. Querían suplicarles que les perdonaran por su desobediencia y les permitieran regresar. Noche a noche durante años, trabajaban los aluxes; sus pirámides crecían cada vez más y se acercaban al cielo.¡
Se convirtieron en piedra!
Todos esos años de trabajo fueron observados por los dioses sin que los aluxes lo supieran.
Una madrugada, los aluxes se quedaron platicando muy contentos, recargados en las pirámides. Tan interesante era su charla que sin darse cuenta... salió el sol y los tocó con sus rayos. ¡Se convirtieron en piedra!
Cuentan que las figuras que se ven en las pirámides lacandonas son esos aluxes que se distrajeron y se quedaron pegados a las pirámides.
Los dioses vieron todo esto y quedaron muy tristes, pues extrañaban la algarabía y entusiasmo de los aluxes, por lo cual decidieron perdonarlos un poco: decidieron que los aluxes cobrarían vida a la luz de la luna, es decir, por las noches, y en el día volverían a convertirse en piedra.
Noches de travesuras en la selva lacandona
A partir de entonces, las noches en la selva son ruidosas, con risas y cantos de los aluxes, que se divierten haciendo infinidad de juegos y travesuras. Mecen las hamacas y mueven todos los objetos que se les ocurren, esconden cosas a las personas, les avientan objetos cuando están dormidos, o soplan en la nuca a los viajeros. La gente intenta mil formas de atraparlos para dejar de ser víctimas de sus bromas, sin embargo los aluxes huyen con facilidad, pues tienen los pies al revés. Dejan sus huellas en el camino y quienes los persiguen, siguen esas huellas y en lugar de alcanzarlos se alejan más de ellos, porque con los pies volteados los aluxes caminan en sentido contrario.
Seres bondadosos o malignos
Dicen los indígenas lacandones que si se es bondadoso con los aluxes, obsequiándoles golosinas, comida o una fogata, se tiene asegurado el porvenir, pues cuidarán de la casa o de la siembra. Por el contrario, si se piensa que son malos y se trata de ahuyentarlos, los aluxes molestarán indefinidamente a esa persona y perturbarán su descanso y tranquilidad. ¿Verdad o mentira? Lo cierto es que esta bella leyenda maya le agrega un toque de misticismo y encanto a la belleza de la selva y cautiva de tal forma que al visitar las pirámides lacandonas la experiencia toma dimensiones mágicas.
Si algún día visita este lugar, se acerca a las pirámides y siente que una ligera brisa que le toca el rostro, tal vez sean los aluxes que están cerca de usted, respirando pausadamente para hacerle saber que le acompañan en su visita a la selva lacandona.
Publicado por Luis Rubén Tovar Marenco on Abr, 21 2010
http://suite101.net/
Los "Plomos del Sacromonte": Magia morisca en Granada
Cada primero de febrero, Granada celebra la festividad de San Cecilio, su Santo Patrono, con una romería al Sacromonte. Los orígenes de esta tradición son enigmáticos y datan del período más crítico del reinado de Felipe II. En esa época -finales del siglo XVI- aparecieron enterrados en la "Torre Turpiana", los documentos que han pasado a la posteridad con el nombre de los "Plomos del Sacromonte".
En su momento, estos documentos, convulsionaron los fundamentos mismos de la Iglesia. Hoy la docta "Enciclopedia Andaluza" los ignora y Miguel José Hagerty, que consultó al Vaticano donde se encontraban los citados documentos, no obtuvo respuesta. Y, sin embargo, es cierto que fueron llevados a la Ciudad Santa bajo el reinado de Felipe IV.
Un siglo después, los "plomos del Sacromonte" pasaron a ser considerados una burda mistificación y así siguen permanecen hoy. Tras un breve análisis de los documentos, asalta la duda de si no se tratará, más bien, de textos místicos, cuyos datos históricos no hay que tomar necesariamente al pié de la letra, sino que lo que cuenta, en definitiva, es el mensaje iniciático en ellos contenido.
UN HALLAZGO SORPRENDENTE
En 1588 la ampliación de la tercera nave de la Catedral de Granada obligó a derribar la torre de la antigua mezquita mayor nazarí. La tradición local afirmaba que la torre, llamada "Turpiana", había sido edificada por los "fenicios". El día de San Gabriel de ese año -fecha celebrada en el calendario islámico- los albañiles hallaron una pequeña caja de plomo que, al abrirla, desprendió una extraordinaria fragancia. En su interior se encontró un hueso del San Esteban, protomartir, una imagen de la Virgen, con traje "egipciano", una arenilla entre azul y negra, un pañuelo que enjugó las "lágrimas de la Virgen" y dos pergaminos (una profecía de San Juan, interpretada por Dionisio Areopagita y el relato del martirio de San Cecilio). Los pergaminos fueron traducidos inmediatamente por el Santo Oficio y el Obispo ordenó que las reliquias se colocaran en un lugar destacado de la Sacristía. Las apariciones no había hecho sino comenzar.
El 21 de febrero de 1595, se encontró frente al Generalife, la primera lámina de plomo escrita en caracteres hispano-béticos que, una vez descifrada, pudo saberse que contenía datos sobre el martirio de San Tesiphon (o Mesitón) y San Hiscio, discípulos de Santiago. Los hechos que narraba estaban fechados en "el segundo año de Nerón, primer día del mes de marzo". El texto sobre San Tesiphon estaba escrito en "su natural lengua arábiga con caracteres de Salomón". Dos meses después, una niña, Catalina de Cuevas, encontró otro documento, El tratado sobre la esencia de Dios. Las crónicas de la época afirman que los hallazgos iban acompañados de resplandores, fenómenos luminosos y prodigios.En total se encontraron 18 documentos de muy diversa índole.
LOS FUNDAMENTOS MITICOS DE LA ESPAÑA CRISTIANA
Lo que más atrajo de estos documentos es la temprana cristianización de España que se daba cuenta en ellos. Si bien en toda la península se registraban mitos y leyendas sobre la temprana presencia de Santiago el Mayor, estos documentos, escritos, aparentemente, en los albores del cristianismo, daban datos excepcionalmente concretos.
Se decía que Santiago hubo predicado en España junto con seis discípulos (Cecilio, Tesiphon, Torcuato, Segundo, Hiscio y Eufrasio). Pilotaba el navío el mismísimo San Gabriel. ¿A quién encontraron Santiago y sus discípulos? No a íberos, ni a celtas, sino a árabes, "gentes de las más excelentes de sus criaturas en el linaje de Adán". Es más, Santiago logró conquistar el corazón de Aben Almogueira, reyezuelo local que, tras su conversión, pasaría al santoral con el nombre de San Indalecio.
De los 18 documentos, seis narraban la historia de Santiago en nuestro país. Los Hechos del Apóstol Santiago y sus milagros eran coincidentes con algunas leyendas medievales en circulación sobre su presencia. El titulado Grandes Misterios que vio Santiago en el Monte Sagrado (Sacromonte), es de carácter profético. Se halló también un Ritual de la Misa de Santiago Apóstol y varias oraciones a él consagradas.
Pero existían graves implicaciones políticas.
LA REVOLUCION HISTORICA
No solamente la iglesia disponía, a partir de entonces, de un texto que confirmaba la presencia de Santiago en España, sino que, además, se insistía en que los primeros conversos fueron moros. Las pretensiones de pureza de sangre de los cristianos viejos, a partir de ese momento, carecían de validez. Los españoles que ponían ostentar tal título eran, en rigor, los moros...
Los textos aparecen en el momento en que Granada está rota por la rebelión de los moriscos y la guerra de las Alpujarras. Hasta 1606, se sabe que subsistió, clandestinamente, el culto islámico en aquella ciudad. No es raro, pues, que los cristianos consideraran que la conversión de los moriscos era aparente y falsa y experimentaran hacia ellos un vivo rechazo.
Objetivamente, los textos encontrados en la "Torre Turpiana" y en el Sacromonte, exoneraban a los moriscos de la acusación de conversión ficticia. Convertidos sinceramente (o por resignación) aceptaron muy bien los hallazgos y, mientras las reliquias se convirtieron en objetos de cultos, los documentos pasaron a incorporarse a la fe popular.
LOS MORISCOS DE GRANADA Y EL INSPIRADOR DE LOS TEXTOS
Cuatro años antes de la rebelión de los moriscos, un sabio granadino, con fama de vidente y profeta, El Merini, había dicho que cuando se derribase la torre de la Mezquita Mayor se encontraría un "pronóstico levantisco". El Merini murió hacia 1568 y toda una escuela historiográfica (en la que se encuentra Julio Caro Baroja) afirma que fue él quien inspiró el contenido de los documentos del Sacromonte.
El Merini tenía una hija que se casó con otro morisco, Mendoza "el Seis", a quien traspasó los papeles que guardaba de su padre. Mendoza entregó parte de estos documentos a Miguel de Luna; éste, a su vez, los utilizó para escribir una obra sobre Don Rodrigo y la "pérdida de España". La obra tuvo un éxito enorme, fue traducida a varios idiomas e inspiró la obra de Lope de Vega "El último godo".
La historiografía oficial ha determinado que los documentos fueron falsificados por Miguel de Luna (el cual utilizaría los documentos de El Merini) y Alonso del Castillo, que lo hicieron con intenciones patrióticas y a fin de atenuar las heridas provocadas por la guerra contra los moriscos. Menéndez Pelayo sostiene, en cambio, sin pruebas que se trató de una "conspiración muslime destinada a socavar la fé".
Miguel de Luna, hijo de castellano viejo y morisca, tradujo las inscripciones de la Alhambra y fue intérprete del Santo Oficio y de Felipe II. Durante la sublevación morisca, intentó convencerles de la imposibilidad del triunfo para su causa. No se trataba, sin duda, de un personaje secundario. En 1583 fue a El Escorial, llamado por Arias Montano para catalogar los libros arábigos. Antes había traducido la correspondencia con el Xerife de Fez y Marruecos tras la derrota en el curso de la cual desapareció Don Sebastián de Portugal, el mítico "rey perdido", del país vecino que generó toda una oleada de misticismo (el "sebastianismo"). El otro presunto falsificador, Alonso del Castillo, se expresaba correctamente en el "idioma erudito de los árabes andaluces", tal como lo describe Julio Caro.
Nos movemos en el terreno de la sospecha, porque no existe prueba fehaciente de que Alonso del Castillo o Miguel de Luna fueran los falsificadores, ni nadie es capaz de explicar que ganarían con ello. Los tratadistas, coinciden en que, de ser ellos los autores, el contenido de los documentos debió ser inspirado por algún morisco muy erudito. Y todos coinciden en que se trató de El Merini, personaje del cual los indicios son muy débiles, pero su existencia es incontrovertible. Por lo demás, hay que admitir que El Merini se benefició de documentos y tradiciones más antiguas e incluso es posible que las revistiese de un ropaje cristianizado para que fueran aceptadas mejor por la sociedad de su tiempo.
Pero el problema sigue siendo el mismo: fuera quien fuera el mistificador -por que evidentemente, los contenidos son míticos- el texto está ahí; y lo que es mejor: nos habla el lenguaje de los símbolos. Así pues, lo importante, no es tanto, señalar con el dedo a los mistificadores como descifrar el mensaje.
LA POLEMICA EN TORNO A LOS DOCUMENTOS
El Obispo Pedro de Vaca y Castro, estaba a cargo de la diócesis cuando ocurrieron los descubrimientos. Había nacido en Roa y alcanzó la longeva edad de 89 años, excepcional para la época. A poco de realizarse los descubrimientos, investigó el hecho. Tomó declaraciones a moriscos del Sacromonte sobre las cuevas y los asentamientos antiguos de la zona. Más adelante convocó dos juntas teológicas (en 1596 y 1597) para deliberar sobre los documentos y establecer si eran conformes con la doctrina cristiana. Las dos juntas autentificaron los hallazgos. La Santa Sede, en cambio, recomendó prudencia y prohibió a los canónicos hacer afirmaciones, a favor o en contra, sobre el tema.
El Obispo Castro había sido contrario a la expulsión de los moriscos. Ganado por la cultura árabe, aprendió esta lengua y negó siempre la existencia de un peligro que viniera de esa comunidad. En 1600, otra deliberación de teólogos votó a favor de la autenticidad de los documentos. Entre tanto, fray Martín de Villanueva, valedor de la causa, se entrevistó largamente con Felipe II. Otros reyes de España, hasta Felipe IV creyeron, igualmente, en la autenticidad de los hallazgos. Sin embargo, el escepticismo de la Santa Sede iba en aumento. Difícilmente Roma podía aceptar que entre los primeros conversos figuraban árabes y, mucho menos, el hecho de que Granada - último reducto musulmán en Europa Occidental- se cristianizara antes que la Ciudad Santa. Los dominicos fueron, igualmente, hostiles a los hallazgos a partir de que en algunos de los textos encontrados hacían referencia a la Inmaculada Concepción, dogma que jamás aceptaron de buen grado. Los dominicos, bien situados en la Santa Sede, presionaron al papado para que revisara el caso y, llegado el momento, lanzara la interdicción.
El 9 de marzo de 1641 el Papa ordenó a Felipe IV que los pergaminos y planos se llevaran a Roma. De Granada fueron trasladados a San Jerónimo el Real por canónigos del Sacromonte. Unas semanas después un edicto Vaticano prohibió que se leyeran los documentos encontrados en Granada.
UN ROSACRUZ EN ACCION
En 1665 los documentos fueron, significativamente, entregados a Athanasius Kircher, jesuita alemán, versado en esoterismo, para que los examinara. Kircher había realizado los primeros estudios sistemáticos sobre el esoterismo faraónico y sobre él recae la sospecha de que estuvo afiliado a los círculos rosacrucianis de su tiempo. Nadie dudaba en la Santa Sede que Kircher era un hermetista cristiano, perfecto conocedor del pitagorismo, la cábala y la astrología. Su especialidad era el desciframiento de jeroglíficos egipcios. Fue el primero en intentar descifrar las profecías de la Gran Pirámide.
Kircher consideraba que el copto era una variedad de la antigua lengua egipcia. Reconocía que el semita pertenecía a un grupo de lenguas al que llamaba "fenicio". El hecho de que la primera imagen de la Virgen ostentara una "traje egipciano", y que se considerara la Torre Turpiana como construcción fenicia y, finalmente, los carácteres enigmáticos en que estaban escritos algunos de los textos más esotéricos, determinaron el que la Santa Sede acudiera al jesuita rosacruz para que desvelara el enigma.
La opinión de Kircher se dividió en dos partes. Afirmaba que si había que atenerse a la realidad histórica de los hechos narrados, ésta era cuestionable. Ni afirmaba ni negaba el que los textos hallados estuvieran en concordancia con la doctrina cristiana. Se limitaba, prudentemente, a afirmar que se trataba de tratados mágicos que probablemente expresaran creencias mágicas de los moriscos. Esto fue suficiente para lanzar sobre ellos el interdicto... ¿Pero que tenían los plomos de herético y mágico?
LA FILIACION INICIATICA
Llama la atención, inicialmente, que buena parte de los textos encontrados estén dedicados a Santiago, quien, no lo olvidemos, es el Santo Patrón de los alquimistas. Lo que se describe de Santiago es un viaje, es decir, una aventura iniciática, otros textos medievales y renacentistas (el "Libro de las Figuras Jeroglíficas" de Nicolás Flamel o algunos tratados de Ineneo Filaleto habían utilizado el símbolo de la peregrinación para describir las etapas de la iniciación alquímica). El hecho de que los documentos más herméticos del conjunto hayan sido elaborados en plomo, metal propio de los alquimistas, abunda en la interpretación de que es en el arte de la alquimia -vivo incluso hoy entre los musulmanes de Marruecos descendientes de los moriscos- donde hay que buscar las claves.
Llama la atención, igualmente, que uno de los textos más enigmáticos, esté destinado a describir las propiedades del Sello de Salomón, un símbolo bien conocido por los hermetistas medievales, como signatura de los cuatro elementos y llamada también, por ellos, la "corona del mago" (la suma de los seis primeros números, es igual a 21, el número de arcanos mayores del tarot, esto es, de aspectos de la naturaleza manifestada, 1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 = 21).
El soporte de algunos documentos era plomo, en ocasiones presentado en láminas a modo de hojas de un libro y en otras como discos metálicos. A finales de la Edad Media y durante los siglos XVI y XVII, los discos metálicos con inscripciones jeroglíficas se utilizaban frecuentemente como talismanes de protección o invocación a los espíritus. Las clavículas de Salomón es ejemplo de lo que decimos. Es seguro que, las figuras descritas sobre todo en el Tratado sobre el Sello de Salomón, tuvieran esta finalidad mágica.
Llaman la atención, igualmente, el hecho de que sean seis los discípulos de Santiago (6 + 1 = 7) y, finalmente, el que el leit motiv de todo el acervo documental sea el viaje iniciático de Santiago por tierras de España. A no olvidar que, a partir del siglo XVI, cuando en España y en el Sur de Francia, se alude a topónimos derivados de "moros", estamos ante lugares mágicos... pues es de hermetismo y magia de lo que nos hablan estos documentos misteriosos.
El mismo estilo mágico se percibe en el documento que describe la profecía escrita por San Juan. El texto está escrito en un cuadrado mágico de 48 por 29 casillas, cuya lectura debe hacerse tomando, primero los cuadrados pares y luego los impares. En algunos intervalos aparecen letras griegas. El texto es, realmente, un "palíndromos" mágico cuyo significado y clave se han perdido, como, así mismo, su utilidad.
Los "plomos" son el único documento a nuestro alcance para estudiar la tradición mágica y hermética de los musulmanes granadinos, muchos de ellos sufíes, que siguieron ostentando parte de los moriscos.
EL CARPETAZO ECLESIASTICO
Las opiniones de las Juntas Teológicas, de Athanasius Kircher y otros impenitentes luchadores por la causa de los "plomos" -como el italiano fray Bartolomé Pectorano, autor de una monumental defensa de su autenticidad- no consiguieron detener la condena papal. Esta llegó a principios del siglo XVIII. La tristeza y conmoción que causó en Granada fueron indescriptibles. En 1716, 1736 y 1739 se efectuaron forcejeos ante la curia romana para lograr la revisión de la causa, pero el proceso sigue detenido hasta nuestros días y, en la actualidad, los "plomos" permanecen perdidos en algún lugar del Vaticano.
Lo que nosotros hemos planteado, no es tanto la verosimilitud histórica de la predicación de Santiago y de sus seis discípulos en España, como la existencia de un mensaje esotérico camuflado con un ropaje cristianizado. Ni siquiera la demostración de que los textos pudieron ser elaborados por Miguel de Luna y Alonso del Castillo, cambiarían un ápice el hecho de que el contenido encierra una alta sabiduría esotérica... sabiduría que -morisca o cristiana vieja- forma parte de la Historia Mágica de España.
HISTORIA MAGICA DE GRANADA
Un curioso manuscrito del siglo XVIII, el "Targum Granatense", atribuido a Francisco Pastor de los Cobos, "demuestra" que el relato del Génesis y los lugares más significativos de la crónica bíblica, aluden veladamente a la región de Granada.
Mesopotamia estaría enclavada entre los ríos Genil y Darro. Bab-Bilisena hoy Belicena, era Babilonia. El alto del Albaicín corresponde a Abelsitim, lugar donde se asentaron los hijos de Abel. Aceca, la ciudad de Judá, era la Asabica, o lugar en el que floreció Garnatha Alyehud.
De los Cobos explica que los habitantes del Albaicín seguían a Dios, mientras que los de Asabica eran crueles y taimados. Estos, finalmente, se apoderaron del Albaicín y crearon en él la Torre de Babel. La confusión de lenguas que siguió después cuadraba perfectamente con el panorama cultural del barrio en el que llegaron a hablarse a un tiempo "arábigo salomónio, griego, latín, hebreo, romance castellano e incluso italiano"; todo lo cual no era otra cosa que una inmensa "algarabía"...
La obra de Pastor de los Cobos, no deja de ser una locura literaria sin el más mínimo fundamento científico que recuerda por sus etimologías fantásticas, la obra del Abate Boudet, "El Cromlech de Rennes-le-Château" que dió origen al misterio que se cierne sobre éste pequeño pueblo francés, tenido por algunos como la tumba de Cristo y la capital mística de Francia.
Pastor de los Cobos intentó encontrar argumentaciones y hechos que confirmaran los hallazgos del Sacromonte y de la Torre Turpiana y decidió encontrarlos en la etimología. Aprovechó para ello la rica toponimia árabe y judía de la zona y logró llegar donde ni los mismísimos artífices de los "plomos" pretendieron: no a demostrar que hubo cristianos de raza árabe en Granada en torno al año 62, sino que, además, el libro sagrado de la cristiandad es una guía turística de Granada. No es raro que un erudito local decida que su patria chica es el ombligo del mundo y esté dispuesto a demostrarlo.
LUGAR DE TRANSITO Y CRUCE DE CULTURAS
El territorio de lo que luego sería el reino nazarí de Granada estaba habitado desde el paleolítico. Ya en el neolítico existieron vínculos comerciales con el Egeo. Iberos túrdulos y baetanos se agruparon en torno a Guadix y Baza. Los fenicios, establecidos en Secci (Almuñecar) y Salambina (Salobreña), practicaban el culto al dios Rimmon en Sierra Elvira. Hecateo de Mileto nos habla en el siglo V a. JC de Elybirge que luego se tranformará en Elyber y, finalmente, en Iliberri. Los griegos establecieron colonia en Ulisea. Los cartagineses, llamados por los fenicios, acabarán con Tartesos, pero serán a su vez derrotados por los romanos que fundarán Iliberri (uno de los núcleos e la actual Granada) sobre un poblado ya existente.
La tradición atribuye a San Cecilio la fundación de la sede episcopal en el 62 que serviría de soporte para el primer concilio celebrado sobre territorio ibérico, en Elvira el 306. El 419 los vándalos, los silingos y alanos, guerrean en estas tierras hasta que Walia y los visigodos consiguen apaciguarlos. El emperador Honorio se apoderó temporalmente de la zona. Luego, Leovigildo recupera Granada a los vándalos.
En 771 lo moros ocupan la zona. Granada se reorgania bajo el califato de Córboda. Los judíos fundaron en el siglo VIII, Garnatha Alyejud (Torre Bermeja) que junto con Iliberri y la bereber Alcazama Cadima en la margen derecha, forman la ciudad actual.
El dominio musulmán resultó turbulento e irregular. En 1246 Alhamar, se declara vasallo de Fernando II El Santo y le ayuda a conquistar Sevilla. El 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos conquistan Granada. Sus habitantes, ampliamente islamizados, resistieron las leyes que les privaban de derechos religiosos. La sublevación de las Alpujarras, dirigida por Aben Humeya, pudo ser sofocada sin gran dificultad por Juan de Austria, pero hizo necesaria la expulsión. En 1606 la Inquisición quemó a la última fiel de Mahoma de la que los documentos dan cuenta.
Fuente: http://www.absolum.org/antrhis_plomosacromonte.htm
¿Por qué las revelaciones fundamentales de la religiones ocurren en una montaña?
Las revelaciones fundamentales de los fundadores de las tres religiones monoteístas, entre otras muchas experiencias místicas, se han producido en una montaña. En el monte Sinaí Moisés experimentó su primer contacto con una zarza ardiente. Jesús para transfigurarse en blanco se subió al monte Tabor y se apareció a Pedro, Juan y Santiago en una nube de gloria. Y Mahoma recibió al mismo tiempo el Corán en la soledad del monte Hira, por una revelación del arcángel Gabriel.
¿Coincidencia en las alturas?
Según investigadores del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva del Instituto del Cerebro-Mente, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana en Suiza (EPFL), estas tres experiencias de revelación comparten muchos componentes fenomenológico s (como sentir y oír una presencia, ver figuras y luces, o la sensación de miedo) y experiencias similares que se dan en los alpinistas no-místicos contemporáneos .
Y las similitudes entre estas revelaciones en las montañas y su aparición en los alpinistas sugiere que la exposición a la altitudpuede afectar a los mecanismos funcionales y neuronales del cerebro, lo que facilita la experiencia de esa revelación.
Las diferentes funciones que dependen de las áreas del cerebro, tales como la unión temporo-parietal y la corteza prefrontal, pueden verse alteradas por efecto de la altitud. Por otra parte, la hipoxia aguda (falta de oxígeno) que produce el “mal de altura” afecta significativam ente a la unión temporo-parietal y a la corteza prefrontal, dos zonas que también se han vinculado a la alteración de la percepción del propio cuerpo y de las experiencias místicas.
Y más cuando uno sube para meditar. La estancia prolongada en altitudes elevadas, especialmente en soledad, también puede dar lugar a disfunciones del lóbulo prefrontal, tales como una baja resistencia al estrés y la pérdida de la inhibición. Muchas de estas disfunciones también se encuentran con frecuencia durante la experiencia de éxtasis que han sido provocadas de manera artificial y controlada
Y no solo para las tres religiones monoteístas. Las montañas desempeñan un papel importante en la simbólica geográfica de las tradiciones. Así, en el hinduismo y el budismo el monte Meru sirve como el axis mundi, el “eje del mundo”; en China y en el judaísmo los montes Emei y Sión, respectivament e, se describen como el lugar de residencia de lo divino; en Japón y América también el poder de los dioses vive en montañas.
Basándose en estos hallazgos funcionales y neurales, los investigadores suizos sugieren que la exposición a altitudes podría contribuir a la inducción de vivencias y de revelación, lo que podría mejorar nuestra comprensión de lo que significa la metáfora de la montaña en la religión.
Y a pesar de que las revelaciones aquí mencionadas se produjeron supuestamente a una altitud moderada (de los 2.285 metros del monte Sinai a los apenas 600 m del monte Tabor), se puede suponer que, en los sujetos que son propensos a las experiencias místicas, las altitudes moderadas son suficientes para activar la revelación en todo su fulgor.
El estudio completo en pdf: Why revelations have occurred on mountains? Linking mystical experiences andcognitive neuroscience (2005) Laboratory of Cognitive Neuroscience, Brain-Mind Institute, Ecole Polytechnique Federale de Lausanne (EPFL), Lausanne, Switzerland
FUENTE--http://www.legadosdelmisterio.net/misterios-de-las-religiones-mitologia-y-filosofia/por-que-las-revelaciones-fundamentales-de-la-religiones-ocurren-en-una-montana/
domingo, 27 de octubre de 2013
Un Enigma sin Resolver: “Bolas de Fuego” que Emanan de las Aguas del Río Mekong
Las ‘bolas de fuego’ que cada año por estas fechas brotan de las aguas del río Mekong, a la altura de Tailandia y Laos, atrayendo numerosos turistas, continúan siendo un desafío para los científicos.
Los científicos tailandeses no han podido dar con una explicación plausible de este fenómeno. Ya en 2003 un equipo de científicos del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Tailandia solo pudo apuntar la hipótesis de que estos fuegos serían el resultado de la ignición de gases de metano y nitrógeno originados por bacterias en el fondo del río. Estos gases, según el informe del Ministerio, se inflamarían al entrar en contacto con el oxígeno en circunstancias muy concretas de temperatura y humedad.
Otros estudios indican que se trata de gases como el fosfano y difosfano, gases incoloros que explotan a temperatura ambiente, aunque algunos científicos, como el profesor Jessada Denduangboripant, de la Universidad de Chulalongkorn, en Bangkok, piensan que es un fenómeno creado por el hombre.
En 2002 un equipo del canal de televisión tailandés iTV emitió un programa en el que mostraba cómo soldados laosianos disparaban con pistolas de bengalas que los tailandeses, en la otra orilla, ovacionaban al pensar que eran las burbujas ígneas. No obstante, el embajador laosiano en Bangkok, Hiem Phommachanh, criticó al canal de televisión y rechazó que el fenómeno sea artificial.
Mientras los científicos buscan respuestas, muchos locales relacionan el fenómeno, que coincide con el fin del Vassa —también conocido como la cuaresma budista, en la que los monjes se retiran a sus templos durante la época del monzón— con la serpiente mitológica Naga. Algunas fuentes populares señalan que Naga lanza las bolas incandescentes para saludar a Buda en su visita a la Tierra al finalizar el Vassa, que dura unos tres meses, entre julio y octubre, en función del calendario lunar.
Fuente: Actualidad RT
Licuado de Piedras, el secreto de las piramides ?
Gigantescas moles de piedra encajadas como las piezas de un colosal puzzle, enormes bloques de granito moldeados como si fuesen de barro, cientos de toneladas de piedra enigmática inexplicablemente transportados, esculpidos y encajados en distantes yacimientos arqueológicos.
A punto de entrar en el siglo XXI, la técnica del reblandecimiento de las piedras continúa siendo un misterio.
El autobús bordea la meseta de Gizéh para adentrarse mínimamente en el desierto. Cuando se detiene, los colaboradores del investigador Manuel José Delgado descienden del vehículo dispuestos a recorrer, a través de las dunas, la distancia que nos separa de la necrópolis que rodea las tres grandes pirámides de Gizéh.
A medida que ganan terreno, acercándose a la pirámide de Micerinos, los ojos de los expedicionarios escrutan cada centímetro de arena en busca de unas piedras muy concretas. Por fin, tras la intensa búsqueda, todo el equipo se reúne a la sombra de las pirámides-satélite de Micerinos a fin de examinar los resultados del rastreo.
Varias piedras, de diferentes tamaños, son depositadas sobre una tela y Manuel Delgado las examina una a una.
Una sonrisa se dibuja en su rostro, bronceado por el sol del desierto egipcio que ha visitado en más de una veintena de ocasiones.
Con gesto triunfal, Delgado ha seleccionado 5 o 6 piedras de gran dureza pero que, incomprensiblemente, presentan formas redondeadas e, incluso, grabados. Se trata de piedras moldeadas artificialmente que, según Delgado, fueron reblandecidas y posteriormente endurecidas de nuevo mediante una milenaria técnica secreta, conocida tan sólo por algunos sacerdotes del enigmático Egipto faraónico…
¿UN ARBUSTO PARA LICUAR PIEDRAS?
En 1983, durante la grabación de la serie de RTVE El otro Perú (parte de los documentales La puerta del misterio, que hicieron famosos al doctor Jiménez del Oso en Iberoamérica), el conocido psiquiatra e investigador conseguía grabar una breve pero intensa entrevista con un sorprendente personaje antes de que éste falleciese. El padre Jorge Lira era un sacerdote católico y uno de los más prestigiosos expertos en folklore andino. Autor de numerosos libros y artículos, elaboró el que tal vez fue el primer erudito diccionario del quéchua al castellano.
Pero esa no era la razón por la que el doctor Jiménez del Oso se había desplazado hasta aquel pequeño pueblo cercano a Cuzco. El padre Lira afirmaba haber descubierto la forma para reblandecer las piedras…
Existe una leyenda entre muchos de los pueblos precolombinos, según la cual los dioses habrían hecho dos regalos a los indios nativos para que pudiesen construir colosales obras arquitectónicas como la fortaleza de Sacsayhuamán o Machu-Picchu.
Según el padre Lira, dicho regalo se trataría en realidad de dos plantas con sorprendentes propiedades.
La hoja de Coca sería una de ellas, capaz de anestesiar el dolor y el agotamiento de los obreros, que podrían resistir así el gigantesco esfuerzo físico que debió exigirles tan extraordinarias construcciones.
La segunda sería otra planta que, mezclada con diversos componentes, convertiría las rocas más duras en ligeras pastas fácilmente manipulables.
Durante catorce años el padre Lira estudió la leyenda de los antiguos andinos y, finalmente, consiguió identificar el arbusto de la Jotcha como la planta que, tras ser mezclada y tratada con otros vegetales y sustancias, era capaz de convertir la piedra en barro. “Los antiguos indios dominaban la técnica de la masificacion – afirma el padre Lira en uno de sus articulos –, reblandeciendo la piedra que reducían a una masa blanda que podían moldear con facilidad.”
El sacerdote realizó varios experimentos con el arbusto de la Jotcha y llegó a conseguir que una sólida roca se ablandase hasta casi licuarse. Sin embargo, no logró volver a endurecerla, por lo que consideró su experimento como un fracaso.
Pero, a pesar de ese parcial fracaso, el padre Lira si logró demostrar que la técnica del reblandecimiento es posible.
Asi se explicarían los sorprendentes ensamblajes de algunas de las colosales rocas que componen las murallas de Sacsayhuamán u otras fortalezas precolombinas.
Mientras, en Egipto, a miles de kilómetros de distancia, otros investigadores del pasado han realizado sorprendentes descubrimientos arqueológicos que también apuntan a la realidad de la técnica del reblandecimiento…
LA ALQUIMIA MINERAL
El doctor Joseph Davidovits es un famoso investigador, afincado en París, cuyos estudios sobre materiales geopliméricos están considerados como los más revolucionarios para la industria científica desde la invención de los plásticos. Profesor en la Universidad de Toronto (Canadá), es director del Instituto para la Aplicación de las Ciencias Arqueológicas (IAPAS) de la Universidad de Barri (Florida).
En 1988, el doctor Davidovits publicaba, en co-autoria con Marguie Morris, el libro The Pyramids: An Enigma Solved (Dorset Press, Nueva York, 7988), obra fundamental para comprender la técnica del reblandecimiento pétreo en el antiguo Egipto.
En ella, Davidovits expone numerosos ejemplos de construcciones de los faraones egipcios realizadas reblandeciendo la piedra, modelándola y posteriormente volviéndola a endurecer una vez era colocada en su emplazamiento definitivo.
Más aún, el doctor Davidovits rnuestra análisis microscópicos y de rayos X de piedras en cuyo interior han sido descubiertos cabellos, bolsas de aire, fibras textiles, etc.
¿Cómo es posible que en las piedras utilizadas para la construcción de la Gran Pirámide de Keops se encuentren cabellos humanos?
¿Cómo llegaron restos de fibras y tejidos al interior de esas rocas sólidas procedentes de la arquitectura faraónica?
Para el investigador Manuel Delgado la explicación es sencilla y apunta a que los antiguos egipcios sabían cómo convertir la roca más dura en una pastosa masa que, durante su manipulación, podría recoger restos de materiales o formar grumos, al igual que ocurre con la masa del pan o del dulce mientras es manipulada por los reposteros.
Lo cierto es que los restos microscópicos que Davidovits ha encontrado en el interior de mas de 20 rocas de esa época histórica pa- recen demostrar la existencia de dicha técnica. Pero existen otros muchos indicios que la corroboran, como las hendiduras artificiales de ciertos monumentos o los emplastes añadidos a algunas construcciones, mastabas e incluso pirámides.
Como si un alfarero corrigiese algún error en su obra, añadiendo trozos de barro sobre los defectos, así aparecen algunos trozos de roca ’incrustados” en huecos o aparentes fallos en ciertas necrópolis o monumentos faraónicos.
LAS FÓRMULAS DE LOS DIOSES
¿Como lo hacian?
Quizá la respuesta podamos encontrarla, como en el caso de otros enigmas del pasado, en antiguos textos jeroglíficos.
Tal vez la receta mágica, la fórmula secreta de esa alquimia mineral que supone la técnica del reblandecimiento de la piedra, se esconda en estelas o grabados jeroglificos.
Al menos, así lo afirman Davidovits o Manuel Delgado, quienes creen incluso haber descubierto el secreto en una pieza muy concreta: la Estela de Famine. En el texto The Pyramids: An Enigma Solved, Davidovits y Morris publican una traducción de la sorprendente estela, formada por más de 2.600 jeroglificos dispuestos en 32 columnas, donde se describen las fórmulas dictadas por el dios Jnum al faraón Zosher, autor de la famosa pirámide escalonada de Sakkara
Sakkara
Descubierta en 1889 por Charles Wilbour en la isla de Sehel, a tres kilómetros de Assuan, la Estela de Famine es conocida también como la Estela Química de Jnum. La razón de tan insólito nombre es muy sencilla: en ella, según Davidovits, se encuentra el recetario químico para la construcción de una especie de “piedra filosofaI” capaz de ablandar la roca.
El mismo Davidovits. al igual que ya lo había hecho el padre Jorge Lira en Perú. realizó experimentos de ablandamiento de la piedra basándose en los textos de la Estela de Famine. Y también como su colega peruano. el científico consiguió reblandecer rocas calizas. aunque igualmente tuvo problemas para volver a solidificarlas de forma homogénea.
Semejante técnica apunta a una forma de tecnología – en este caso química – que difícilmente encaja con nuestros conocimientos del pasado. Ya la reina Hatshepsut, cuya esfinge se conserva actualmente en Memphis, dejó escrito en el obelisco más grande del templo de Karnac que “las generaciones futuras se preguntaran sobre la técnica e izado de este gran monolito”. El secreto de dicha técnica, aplicada tanto en las construcciones inspiradas por esa soberana como en otros muchos monumentos faraónicos. está, en buena medida, basada en el reblandecimiento de la piedra.
Para Manuel Delqado, que además de Egipto también ha recorrido buena parte del continente americano, se han encontrado evidencias de la técnica del ablandamiento pétreo en México, Perú y otros países.
En opinión del conocido astroarqueólogo español las piedras ablandadas de la meseta de Nazca. de Machu- Picchu o de la Gran Pirámide demuestran una tecnoloqía avanzada que existió en el pasado más remoto. Atribuir esa tecnología – concluye Delgado – a una civilización anterior como la Atlántida, o a la presencia de extraterrestres, es una cuestión de opiniones.
Pero a estas alturas nadie puede negar las evidencias de que nuestra historia no es como nos la han contado..
FUENTE--TARINGA Y CREOREVIENTA--
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