Fuente: malagahoy.es | Ángel Recio | 8 de junio de 20014
Los investigadores la catalogaron en el acto, dos técnicos del Instituto Geológico y Minero de Madrid fueron a Ardales para comprobarlo y validarlo, y se le ha aplicado la prueba del carbono 14 en la Universidad de Colonia (Alemania) para comprobar que, efectivamente, era prehistórica, siendo el resultado positivo. La cuerda encontrada tiene unos 30.000 años.
Lo singular del descubrimiento en Ardales es que es la primera vez que se ve una cuerda cuyo único fin, a priori, era subir y bajar de una estalagmita para ir a pintar o para contemplar las pinturas realizadas con anterioridad. La cuerda está atada en la parte alta de una estalagmita muy ancha a unos cuatro metros de altura y tiene varias ramificaciones, estando el anclaje en una pequeña.
Una vez solucionado el problema para subir o bajar de la estalagmita, había que tener la suficiente luz para poder realizar las pinturas y ése ha sido otro de los campos que se han investigado. Junto a la cuerda, los expertos han encontrado cuatro lámparas sobre estalagmitas fracturadas y en el resto de la cueva se han descubierto otra decena de lámparas fijas, así como otras portátiles abandonadas tras su uso. Para generar fuego y luz, los prehistóricos utilizaban distintos materiales. Los arqueólogos han visto que en esas lámparas se conservan restos de combustibles orgánicos como grasa del tuétano de los huesos o cera virgen de abeja.
Descubrir esa cuerda y las lámparas ha sido un hito significativo para los historiadores, pero no ha sido el único. Hasta ahora, los expertos pensaban que la Cueva de Ardales tenía unos 30.000 años de antigüedad. Sin embargo, los últimos estudios realizados demuestran que se habían quedado cortos porque ya había sido utilizada por los neardentales como refugio hace 50.000 años.
Se han hallado e investigado sedimentos arqueológicos con pólenes, carbones, huesos de personas y animales, herramientas fabricadas en sílex, pigmentos, arte rupestre y los mencionados elementos de iluminación. Además, se ha realizado una topografía científica del exterior e interior de la cueva, incluyendo el uso de georradar y sondeos geoarqueológicos, que han permitido comprobar que la boca de entrada a la cueva era más grande de lo que se pensaba y permitía el paso de la luz hasta la conocida como Sala de las Estrellas, "algo que aprovecharon neardentales y sapiens sapiens para refugiarse de la multitud de animales peligrosos que existían en el entorno", destacan los investigadores. Se han hallado huesos de animales que indican que nuestros antepasados comían cabras montesas, ciervos, caballos, conejos, aves o tortugas. También se han visto huesos de un lince ibérico pues, como pueden imaginar, los prehistóricos no se preocupaban por las especies protegidas hace 50.000 años. "Siempre habíamos pensado que la Cueva de Ardales era un gran museo de la Prehistoria de hace 30.000 años pero ahora cambia toda la perspectiva", narra Cantalejo de forma entusiasta.
Por otra parte, los investigadores han encontrado una zona dedicada al procesado de pigmentos, bajo un afloramiento de óxido de hierro entre dos estratos calizos. En ese taller, los artistas raspaban el óxido natural, pulverizándolo en un mortero y tostándolo. Con este procedimiento, obtenían un pigmento rojo indeleble que se mezclaba con agua para aplicarlo con pinceles o, simplemente, se manchaban los dedos y dibujaban con ellos en las paredes húmedas de la cueva.
El objetivo ahora es solicitar al gobierno regional fondos para otro proyecto de investigación en el que se marquen nuevos retos y zonas de estudio de la cueva. Los investigadores quieren regresar en otoño o invierno, aunque aún no hay nada fijado. En sus cavidades se esconden aún muchos secretos que nos arrojarán más luz sobre cómo vivían los malagueños hace solo 50.000 años.
fuente--http://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/la-cueva-de-ardales-malaga-se-redescubre-con-una-cuerda-de-hace-3#.U5U9WPl_tHU
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