sábado, 28 de octubre de 2023

Desentierran en Irak un 'lammasu', una inmensa escultura de un toro alado de hace más de 2.700 años

 

Foto: Un 'lammasu", figura alada protectora de más 2.700 años de antigüedad, hallada en Jorsabad, Irak - Foto AFP - Universidad París I Sorbona

Una excavación arqueológica en el norte de Irak ha sacado a la luz una escultura de más 2.700 años de antigüedad, un lammasu, una deidad asiria alada, en la sexta puerta de la parte occidental de la ciudad arqueológica de Jorsabad (Dur Sharrukin, "la fortaleza de Sargón"), la cual fue descubierta en 1992 con el cuerpo intacto, si bien  la cabeza fue robada posteriormente por saqueadores para, finalmente, ser encontrada hecha trizas y reconstruida por el Museo Nacional de Irak.

“Nunca en mi vida había desenterrado algo tan grande”, relató Pascal Butterlin el arqueólogo francés que dirige una misión de expertos europeos e iraquíes.

La estatua tiene unas dimensiones impresionantes, mide 3,8 por 3,9 metros, pesa 18 toneladas y está hecha de alabastro de yeso. Como se ha dicho representa a una deidad conocida como lammasu que tiene cabeza humana, cuerpo de toro y alas.

Butterlin explicó que "habitualmente solamente en Egipto o en Camboya se encuentran piezas de este tamaño. La atención por el detalle es increíble”, destacó este profesor de arqueología de la Antigüedad de Oriente Medio de la Universidad París I Sorbona.

La escultura fue erigida durante el reinado del rey asirio Sargón II --que gobernó entre los años 722 y 705 a.C.-- para proteger la ciudad antigua de Jorsabad, la cual se halla situada a unos 15 kilómetros de de donde está Mosul, en el norte de Irak, indicó Butterlin.

"En la mitología asiria era uno de los monstruos que fue dominado y domesticado y se colocaba a la entrada de las ciudades para protegerla", indica el experto.

Además de benéficos y protectores para los que los poseyesen, estos toros androcéfalos alados infundían temor y respeto a los espíritus maléficos y a los enemigos. Existía una leyenda según la cual mataban a los que se aproximaban, excepto a los hombres puramente buenos.

En el arte, los lammasu eran representados como híbridos, toros o leones alados con la cabeza de un hombre. Estos grandes híbridos mesopotámicos pueden verse hoy día conservados en museos como el Museo Británico en Londres, Museo del Louvre, en París, Museo Nacional de Irak, en Bagdad, Museo Metropolitano de Arte, en Nueva York, Museo de Pérgamo, en Berlín, y el Instituto Oriental de Chicago.

Al mirarlos de frente, parecen estar quietos y de lado dan la sensación de que caminan. Si se miran oblicuamente, aparecen representados como si tuviesen cinco patas. Además, son muy altos y ello era a propósito, de modo que parecieran poderosos.

En consecuencia, el lammassu se ha utilizado también como un símbolo del poder real. El motivo de un animal alado con cabeza humana es común en Oriente Próximo. Apareció por primera vez en Ebla, alrededor del 3.000 a. C. El primer motivo de un lammasu apareció en Asiria durante el reinado de Tiglatpileser I.





Fuentes: infobae.com | newsweekespanol.com

Publicado por Guillermo Caso de los Cobos

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Recrean en 3D el rostro de ‘Juanita’, la momia de una niña inca sacrificada a los dioses hace 500 años

 

La Doncella de Hielo de Ampato, de 14 años, reconstruida por el arqueólogo y escultor Oscar Nilsson. La víctima del sacrificio lleva una túnica confeccionada por tejedores tradicionales modernos, un atuendo similar al que lució en su último día en la cima de la montaña. FOTOGRAFÍA DE DAGMARA SOCHA.

Las condiciones insólitas del descubrimiento de Juanita la han convertido en toda una celebridad tanto en su país de origen como en el resto del mundo. Se trata de la momia mejor conservada de las Américas, cuyos restos fueron hallados en 1995 cerca del cráter del Volcán Ampato, al sur de Perú, junto con algunos objetos que indican cómo pudo alcanzar su fatal destino.

 

Ahora, 28 años después de su descubrimiento, se ha podido llevar a cabo una realista reconstrucción de su rostro que muestra el aspecto que habría tenido esta momia inca de aproximadamente 500 años de antigüedad.

"Al principio parecía un gran manojo de telas", recuerda el explorador de National Geographic, Johan Reinhard, de la momia hallada en el monte Ampato de Perú en 1995. El compañero de escalada de Reinhard, Miguel Zárate, aparece aquí en el momento del descubrimiento. FOTOGRAFÍA DE J. REINHARD.

UN HALLAZGO EXTRAORDINARIO

“Santuarios de Altura del Sur Andino” fue un largo proyecto de investigación liderado por la Universidad Católica de Santa María que se llevó a cabo entre las décadas de los 70 y los 90, aproximadamente. Estaba enfocado en la exploración de los volcanes de Perú, Chile y Argentina.

Durante su visita al volcán Ampato en 1995, el arqueólogo de montaña Johan Reinhard y el andinista Miguel Zárate hallaron a más de 6000 metros de altura unos restos humanos momificados  que se encontraban en muy buen estado de conservación.

Tras un riguroso examen los expertos determinaron que los restos pertenecieron a una niña inca de entre 12 y 15 años de edad que habría sido sacrificada en un ritual aproximadamente 500 años atrás, a la cual denominaron Dama o Doncella de Ampato.

La figura momificada de Juanita vestía una túnica ceremonial y fue encontrada junto a su propio cordón umbilical y una serie de objetos, como cuencos y estatuillas de oro y cerámica, y conchas spondylus.

Una de las mayores expertas en momias de Perú, Sonia Guillén, fotografía a la Doncella de Hielo poco después de su descubrimiento en 1995 en la Universidad Católica de Arequipa, Perú. FOTOGRAFÍA DE STEPHEN ÁLVAREZ, NAT GEO IMAGE COLLECTION.

Sacrificios de niños incas en época prehispánica

Los sacrificios a los dioses eran un acto fundamental del Imperio Inca, época en la cual la niña encontrada en Ampato habría vivido durante sus breves años de existencia.

Se trataba de una ceremonia ancestral que tenía por objetivo recibir la bendición divina, consiguiendo así abundancia, buena fortuna, y mitigando condiciones climáticas adversas. El ritual es conocido como capacocha

Así, la joven menor de edad pasaba de ser una ofrenda a ser considerada una figura sagrada, una intermediaria entre los incas y los dioses, en un ritual que requería mucho tiempo de preparación. La tradición dictaba que las ofrendas serían educadas en casas de acogida para después emprender su camino de ascenso al volcán junto a una comitiva religiosa, donde sería sacrificada a pocos metros de la cima.

El rostro de la Doncella de Hielo fue reconstruido por Nilsson utilizando una réplica impresa en 3D de su cráneo. El proceso duró 10 semanas. FOTOGRAFÍA DE OSCAR NILSSON.

La momia se conservó perfectamente durante 500 años antes de ser descubierta

Situada a más de 6000 metros por encima del nivel del mar, la cima del volcán Ampato, donde se encuentra su cráter, ha estado usualmente cubierta de nieve y hielo.

Aunque este volcán se encuentra inactivo desde hace mucho tiempo, en la década de los 90 otro volcán próximo, el Sabancaya, volvió a activarse y a expulsar ceniza volcánica que se elevó y transportó miles de kilómetros alrededor. Este fenómeno viajó hasta el Ampato y fundió una parte de su hielo, dejando al descubierto los restos de la momia Juanita, que se habían conservado congelados durante siglos.

Reconstrucción facial

Recientemente un equipo de científicos peruanos y polacos junto con el especialista en reconstrucción facial sueco Oscar Nilsson han utilizado tecnologías 3D, escáneres y tomografía computarizada para reconstruir el rostro de la Dama de Ampato y modelarlo en un busto de silicona que nos permite conocer el aspecto que la niña inca habría tenido.

Este proceso, que ha conllevado más de 400 horas de trabajo, se ha podido realizar gracias a previas mediciones del cráneo, estudios del ADN recuperado de sus restos y referencias de sus características etnológicas, que determinaron que la niña habría tenido la piel morena, los ojos oscuros y unos pómulos pronunciados.

Además, la tomografía computarizada ha permitido aproximarse más a la causa de su muerte: el cráneo presenta signos asociados un fuerte golpe en la parte posterior de la cabeza.

Foto: El descubridor de Juanita, Johan Reinhard, contempla la reproducción facial de la misma.

"Era una persona"

"Era una persona", afirma el reconstructor forense. "Debía saber que su vida acabaría en la cima de la montaña en un par de semanas. Sólo podemos esperar que ella misma creyera en el más allá".

Para Reinhard, ver por fin el rostro de la chica que bajó de la montaña a cuestas hace décadas cerró el círculo de la historia de la Doncella de Hielo. "La devuelve a la vida", dice. La reconstrucción se centra tanto en su cultura y su vida cotidiana como en su espectacular muerte.

Pero Nilsson nunca olvidó la forma en que murió la Doncella de Hielo, incluso cuando la resucitó con su reconstrucción. Más que nada, dice, quería captar la sensación de estar congelada, un guiño no sólo a su futuro gélido y momificado, sino a una chica que se tambaleaba al borde de la eternidad, aunque todavía muy viva.

"Sabía que debía sonreír, expresar orgullo", dice. "Orgullosa de haber sido elegida. Pero todavía muy, muy asustada".





Fuentes: tvyumuri.cu | nationalgeographic.es


Publicado por Guillermo Caso de los Cobos


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Nuevas fotos de la Guerra Fría revelan un hallazgo que altera la frontera este del Imperio Romano

 

Una muestra de las fotografías aéreas tomadas por Antoine Poidebard (Referencia Poidebard 1934 ): A) fuerte en Qreiye; B) Fuerte romano y caravasar medieval en Birke; C) fuerte en Tell Zenbil; y D) castellum en Tell Brak.

El jesuita francés Antoine Poidebard ostenta la etiqueta de padre de la arqueología aérea. En la década de 1920, al principio de la edad de la aviación, el cura, que había pilotado un biplano durante la I Guerra Mundial, se subió a un avión para documentar desde el cielo y con una cámara más de un centenar de fuertes y estructuras romanas en una zona que hoy abarca las actuales Siria, Irak y Jordania. Según concluyó en una monografía titulada La Trace de Rome dans le desert de Syrie (1934), todas estas instalaciones habrían formado una línea defensiva de más de 1.000 kilómetros en la frontera oriental del Imperio Romano.

Si bien sus hipótesis han sido desde entonces bastante aceptadas por la comunidad académica,  Poidebard no logró aventurar la verdadera dimensión de este sistema de fortificaciones. Revisando una serie de imágenes desclasificadas tomadas por satélites espías de la CIA estadounidense durante la Guerra Fría, en las décadas de 1960 y 1970, un equipo de arqueólogos ha descubierto 396 fuertes inéditos o estructuras similares —la mayoría son cuadradas y miden entre 50 y 80 metros por lado, aunque las hay el doble de grandes y más complejas con múltiples edificios—, que se suman a los 116 identificados por el explorador jesuita y que modifican la teoría más aceptada hasta ahora.

La disposición espacial de los nuevos yacimientos localizados —habría que confirmar in situ, con excavaciones arqueológicas, que todos se remontan a la época romana— forma más bien una línea de este a oeste siguiendo los márgenes del desierto interior que conecta Mosul y el río Tigris con Alepo, en el oeste de Siria. Poidebard propuso que los romanos desarrollaron una línea defensiva de fortificaciones de norte a sur, a grandes rasgos desde las antiguas ciudades de Palmira y Raqqa, en el Éufrates, hasta Nisibis, en el sur de la actual Turquía.

Mapas de distribución de fuertes documentados por (arriba) Poidebard (Referencia Poidebard1934 ), en comparación con la distribución (abajo) de los fuertes encontrada en imágenes satelitales.

"La distribución de estos fuertes surgiere que no funcionaron como una muralla fronteriza con una serie de torres y campamentos fortificados diseñados para frenar las incursiones hacia el oeste de los ejércitos persas o de las tribus nómadas en aldeas de agricultores. Nuestros hallazgos respaldan la hipótesis alternativa de que tales fuertes sustentaban un sistema de comercio, comunicaciones y transporte militar interregional basado en caravanas", escriben los investigadores, liderados por Jesse Casana  (izquierda) del Dartmouth College de New Hampshire (EEUU), en un artículo publicado en la revista Antiquity.

Las 396 estructuras inéditas, en este sentido, habrían sido un esfuerzo de la maquinaria imperial por garantizar el comercio entre las provincias orientales y los territorios que no se encontraban bajo el gobierno de Roma, así como enclaves para que los viajeros se tomasen un descanso en su recorrido por el desierto e hidratasen a los camellos y al ganado. Es decir, un limes mucho menos rígido de lo que se creía.

Mapa del limes romano, incluida la ruta hipotética de la carretera principal (en negrita) que siguió Poidebard en su reconocimiento aéreo.

Las dataciones de algunos fuertes de la zona de Oriente Próximo que se han realizado en otros estudios apuntan a una cronología que va desde el siglo II hasta el VI d.C. Poidebard, que hizo sondeos en algunos de estos sitios, había propuesto los siglos II-III d.C. para la construcción las fortificaciones, coincidiendo con las inversiones que se realizaron en el limes oriental del Imperio romano durante los reinados de Septimio Severo y Diocleciano.

Muestras de fuertes grandes registrados por Poidebard: A) Meskene (NASA20000); B) Khirbet Hassan (CRN2375); C) al-Hân (CRN2288); D) Dígale a Toumr (CRN3039); E) Qreiye-Ayyash (NASA1500); F) Tell Mu'ezzâr (NASA1480) (figura de los autores; imágenes CORONA cortesía del Servicio Geológico de EE. UU.).

Las imágenes empleadas en este estudio forman parte del primer programa de satélites espías del mundo —el CORONA y su sucesor HEXAGON— llevado a cabo en un momento de gran tensión geopolítica entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Según los investigadores, estas fotografías aéreas de alta resolución conservan el aspecto de un paisaje que se ha visto gravemente afectado en las últimas décadas por los usos modernos de la tierra. Muchos de los yacimientos identificados gracias a estas capturas han desaparecido en la actualidad por nuevas construcciones o por explotaciones agrícolas.





Fuente: elespanol.com 


Publicado por Guillermo Caso de los Cobos


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viernes, 20 de octubre de 2023

Los asentamientos de la Edad de Piedra más misteriosos de Escocia (vídeo)

 


Explorar el enigmático pasado de los antiguos asentamientos de Escocia es un viaje a las profundidades de la historia. El faro de Duncansby Head, ubicado en el remoto extremo noreste del continente británico, se erige como un centinela silencioso que guarda los secretos de las cercanas islas Orcadas . Más de 70 islas, un mosaico de vida antigua, cada una con su propia historia que contar. Habitada por una población de 22.000 habitantes, el continente de Orkney guarda la clave para comprender los albores de la Nueva Edad de Piedra , cuando los colonos llegaron hace más de 6.000 años. Skara Brae , a menudo apodada la Pompeya escocesa , es un asentamiento de 5.000 años de antigüedad que revela una instantánea de la vida antigua. Desenterrado por las fuerzas de la naturaleza en 1850, revela casas con una distribución común: armarios, cómodas y chimeneas de piedra ubicadas en habitaciones individuales y espaciosas.

Estas estructuras permiten vislumbrar las reuniones alrededor del hogar durante los largos y oscuros inviernos de las Orcadas. Más al este de la isla, el Broch de Gurness , que data aproximadamente del año 500 a. C., cuenta otro capítulo de esta antigua saga. Centrado alrededor de un imponente broche de piedra, este asentamiento puede haber sido el hogar de hasta 40 familias, quizás el clan principal de la región. A medida que retiramos las capas de la historia, los misterios de estos antiguos asentamientos se revelan lentamente, desafiando nuestra comprensión del pasado.





Por Robbie Mitchell

https://www.ancient-origins.net/videos/orkney-islands-stone-age-settlements-0019594